NUESTRAS PRENDAS
En el antiguo Japón, los clanes competían por el honor en los Grandes Torneos.
Cada aldea entrenaba durante años, afilaba sus espadas y se dejaba la vida en la arena.
Pero había un clan… especial.
Mientras los demás sudaban sangre, este clan visitaba cada luna al Maestro del Silbato Dorado, un anciano misterioso que vivía en una pagoda llena de pergaminos, telarañas y bolsas de monedas colgando del techo como farolillos sospechosos.
Con el tiempo, este clan acumuló más trofeos que katanas tenía el país entero.
Los demás clanes se rompían los cuernos:
—“¡Imposible! ¿Cómo ganan siempre? ¿Qué secreto ocultan?”
Hasta que un día, un aprendiz curiosón encontró un viejo pergamino en la pagoda del anciano.
Había una sola frase escrita:
“THEY PAID.”